entre cada paso que das;
y yo te veo
en un balanceo suave
mientras tu boca
se alarga al verme:
-tu sonrisa siempre me gustó-.
Tú, la luz y cada estrella
a la que pones nombre;
así eras y así eres,
como una constelación que
asoma y pronuncia de forma
especial mi nombre.
Leo.
P.d.: A Joselillo, gracias por estar.

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